Para comenzar este artículo, quisiera que leyeras lo siguiente:
“Me bi cue ta Cuabo ya me a dia como ido el cocholate”.
Esto es lo que podría estar viendo un niño con problemas de lectura, en una frase que en realidad dice:
“Me di cuenta, cuando ya me había comido el chocolate”.
Pero, ¿por qué algunos niños no desarrollan una buena lectura?, ¿Por qué leen lento o se comen o cambian letras? En este artículo trataremos de dar algunas respuestas y soluciones, sin pretender agotar el tema.
La lectura es un proceso neurológicamente complejo. Un niño pone las bases para leer bien, desde que es concebido, ya que requiere un buen neurodesarrollo o de lo contrario tendrá deficiencias no solo en la lectura sino en su aprendizaje y conducta. Desde los primeros meses y después años, el niño va desarrollando habilidades que le servirán para la lectura. Estas son: motricidad gruesa y fina, esquema corporal, equilibrio, lateralidad, direccionalidad, percepción espacial, integración sensorial, etc. Esta es una de las tantas razones por las que la estimulación temprana y un prekinder con buenos programas, son necesarios.
La lectura involucra además, distintas habilidades visuales, como los son la motricidad ocular, el enfoque, la capacidad de interpretar lo que vemos o percepción, visión periférica, visión de profundidad, binocularidad, agudeza visual, etc. Cuando un niño está teniendo problemas en su lectura, es necesario evaluar cada una de estas habilidades y, detectar cuales requieren entrenamiento. En muchas ocasiones no basta seguir el clásico consejo de poner a leer a nuestro hijo 15 minutos diarios. Indudablemente hacerlo es muy bueno, pero, la experiencia nos dice que tenemos niños y adultos, que aún leyendo mucho, su lectura permanece deficiente. La optometría del desarrollo, poco conocida por cierto, nos brinda esta evaluación y entrenamiento. Desafortunadamente son pocos los Centros de apoyo que brindan este tipo de servicio y muchas menos las escuelas que incluyen en sus programas entrenamiento visual.
Un buen desarrollo de la visión, ayuda a los niños a adquirir buena lectura y en general solidas habilidades de aprendizaje. Sabemos que todos los niños tienen capacidad de aprender, pero es una realidad que unos tiene más facilidad que otros. Es aquí donde debemos estar muy atentos para ayudar adecuadamente a aquellos que lo requieren.
Por otra parte, los problemas visuales no se reducen a la agudeza visual o la visión 20/20, lo cual se resuelve adaptando lentes. Aquí cabe aclarar, que la mayoría de los niños que hemos tratado con entrenamiento visual, pasaron bien sus pruebas de agudeza visual y, no requirieron ser remitidos para la adaptación de lentes. En cambio si encontramos en ellos varias deficiencias en las habilidades visuales, de coordinación motora, lateralidad, direccionalidad, etc. Si un niño en la edad de la adquisición de la lectura no puede coordinar sus movimientos gruesos y/o finos, le será muy difícil recorrer con la vista un renglón escrito, o copiar del pizarrón al cuaderno.
La terapia visual o también llamada optometría funcional, ayuda al cerebro a hacer nuevas conexiones neurológicas y por tanto a desarrollar y madurar las funciones que el sistema nervioso requiere para ser eficaz a la hora del aprendizaje. Esto se logra a través de una estimulación específica de cada una de las funciones visuales en la que los mensajes neuronales engranan unos con otros. Cuando un niño logra automatizar todos estos procesos, su lectura fluye de tal manera, que deja libre su energía para comprender y reflexionar sobre lo que lee.
Algunos síntomas de niños que requieren terapia visual son:
• Dificultad para leer.
• Fatiga visual.
• Dificultad para concentrarse.
• Se saltan las líneas al leer. Requiere seguirlas con el dedo.
• No comprende bien lo que lee.
• Acercamiento exagerado del material.
• Constante mala postura del cuerpo y la cabeza durante el trabajo escolar.
• Preferencia por la lectura en voz alta.
• Omisión de letras o palabras.
• Lectura lenta.

