¿Cuando Recurrir?

Si los padres o maestros, detectan en los niños y adolescentes alguno o algunos de los siguientes síntomas:

  • Un bebe que no se sienta, arrastra, gatea y camina a tiempo, o no lo hace correctamente.
  • Se tarda en hablar.
  • Niños y adolescentes de cualquier edad, que no se pueden concentrar, les cuesta seguir instrucciones, parece que les hablas y no te escuchan, sólo lo que les interesa.
  • Muy inquietos y/o impulsivos. Bajo autocontrol y autodominio.
  • Negativos y desafiantes.
  • Baja coordinación motriz gruesa y/o fina
  • Son muy listos, pero les cuesta o les costó el aprendizaje de la lectura, la escritura y/o las matemáticas.
  • Les cuesta la socialización

La valoración neuropsicológica nos arroja datos muy precisos del grado de inmadurez y el tipo de desorganización que se presenta en cada caso.
Existen tablas del desarrollo neurológico, que van describiendo lo que los niños deben ir haciendo de 0 a 3 meses de 3 a 6 etc. hasta los 12 años. Debemos checar si nuestro hijo fue al menos en la media. Desgraciadamente abunda el consejo de: “espérate, no pasa nada, mi hijo habló muy grande, cada niño lleva su ritmo”. Efectivamente, cada niño lleva su ritmo, pero debemos prender los focos rojos cuando el ritmo de nuestro niño es más lento, porque precisamente estos niños llegan inmaduros a la primaria. Por ejemplo, en algunos casos, se les recomienda a los padres visitar un neurólogo o psicólogo, porque cuesta mucho “hacer trabajar a su hijo(a)” tanto en casa como en la escuela, “Ya le buscaron por la buenas y por las malas”, “se ha vuelto rebelde y ahora molesta a sus compañeros”. Ya desde el kínder se le veía muy inquieto(a) y con poca atención. En estos casos nosotros podemos ayudar con nuestro sistema terapéutico integral, en donde se atiende el problema, de raíz.